Un día como el de hoy, 8 de marzo, pero hace más de siglo
y medio, un grupo de mujeres que trabajaban en la industria textil se
echó a la calle para denunciar sus condiciones laborales. Un montón de
años después (1910) en Copenhage, se comenzó a celebrar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora -Hoy acortado como Día
Internacional de la Mujer-.
Siempre me he considerado bastante igualitario en todo lo referente al género de las personas. He tenido la suerte de crecer en un hogar en el que el respeto ha sido siempre fundamental y las reponsabilidades han estado repartidas con ecuanimidad; así que durante el tiempo que ésta fue mi principal referencia he visto el problema de las desigualdades de género con un poco de distanciamiento. Ya un poco más mayor, cuando salí de la burbuja, empecé a prestar atención a las noticias, al comportamiento de otras personas y a la sociedad en general. Empecé a tener una relación más cercana con compañeras y amigas en otros ámbitos y la situación se me empezó a revelar con más profundidad...
Siempre me he considerado bastante igualitario en todo lo referente al género de las personas. He tenido la suerte de crecer en un hogar en el que el respeto ha sido siempre fundamental y las reponsabilidades han estado repartidas con ecuanimidad; así que durante el tiempo que ésta fue mi principal referencia he visto el problema de las desigualdades de género con un poco de distanciamiento. Ya un poco más mayor, cuando salí de la burbuja, empecé a prestar atención a las noticias, al comportamiento de otras personas y a la sociedad en general. Empecé a tener una relación más cercana con compañeras y amigas en otros ámbitos y la situación se me empezó a revelar con más profundidad...
Aunque la auténtica catarsis tuvo lugar cuando vi por primera vez a mi hija recién nacida. Después de romper a llorar de alegría y emoción abrazado a mi padre, me sobrevino una sensación de vértigo. Uno de mis primeros pensamientos fue "Va a ser un trabajo duro, más que si fuera un niño...", En aquel momento tuve la impresión de ver terriblemente claros todos los obstáculos a los que tendría que enfrentarse en su vida.
Y desde entonces, cada vez que veo alguna noticia, leo algún artículo o simplemente mi hija viene molesta del colegio diciéndome que algún niñato de siete años no la ha dejado jugar al fútbol -o a cualquier otra cosa- porque es una chica, no puedo evitar pensar en el jefe misógeno, el novio gallito o el cabrón tarado con complejo de inferioridad con los que quizás algún día tendrá que bregar... Y me obsesiono con la idea de dotar a mi pequeña de las herramientas y las armas necesarias para desenvolverse en este mundo que aún es muy machista (por mucho que creamos haber avanzado).
Por eso aquel primer pensamiento fue que éste iba a ser un trabajo duro, porque desgraciadamente mientras esta sociedad sea la que es, mientras otras familias no eduquen de verdad en igualdad, yo tendré que recordar cada día a mi hija que no es menos que nadie, que no pueden obligarla a ser, a pensar y a actuar de forma diferente a como ella quiera, que ningún chico es mejor que ella por el hecho de ser niño y que nadie puede tomarse ninguna prerrogativa por razón de su sexo... Ayudar a crecer con seguridad y autoestima a un niño varón no se me antoja tan arduo... Así que vale, acepto lo de tener a una princesa, pero si es de las guerreras mucho mejor.