Hoy ha sido mi primera vez. Mi primera vez a 110 (111 o 112 quizás) por la autovía. Cual virginal novia, despacito, con cuidado. No fuera a ser que en un descuido me la metieran bruscamente con 100 euros de multa por ir a 115...
Yo no suelo pasar mucho de los 120 (rara vez llegaba a 130), pero eché mis cuentas para ver cuanto tiempo me supondría la genialidad gubernamental y me he equivocado muy poco. Hoy he tardado unos 8 o 9 minutos más en llegar a mi trabajo (y lo mismo en volver). Diréis: "¡Leches, cómo te pones, si no son ni diez minutos...!". De acuerdo, no son ni diez minutos, pero cuando uno se levanta a las seis de la mañana y llega a comer a casa cerca de las cuatro, 10 minutos son una puta eternidad...
Hoy, durante los viajes de ida y vuelta, me reconcomía la mala leche. Mira que lo he intentado, desde que sabía que esta medida iba a entrar en vigor he intentado buscarle el lado positivo. He intentado dar por buenos los argumentos del ahorro energético. He intentado dejarme convencer por los que tiran de la ecología diciendo que tendremos menos emisiones de CO2. He intentado pensar en la ingente cantidad de vidas que va a salvar esta brillante providencia. He intentado creerme que esto no es otro despropósito con afán recaudatorio de un gobierno que lleva meses (si no años) dando tumbos... Pero volvemos a lo de siempre: para eso no tendría que leer ni un puñetero periódico, ni foros de opinión. Para eso no tendría que existir el jodido Google, gracias al cual cada vez es más difícil engañar a los pobres pardillos que somos los votantes.
Dicen que con motivo de la crisis en oriente medio y el fantasma del desabastecimiento, se hacen necesarias estas medidas transitorias para ahorrar en la factura energética... ¿La factura energética de quién? Me pregunto, porque a mi me cuesta 15 euros más llenar el deposito que hace unos meses. Incluso nos subieron la gasolina y el gasoil cuando el barril de petróleo estaba en uno de sus precios mínimos.
El consumo de un vehículo, así como sus emisiones de CO2, dependen sólo en parte de la velocidad. La forma de conducir y el tipo de coche son factores fundamentales. Los coches actuales son diseñados para tener su máximo rendimiento y eficiencia de consumo en torno a los 120 Km/h (algunos más). Existen un buen número de coches de seis velocidades, que con la actual reglamentación no llevarán un régimen de revoluciones suficientemente alto para meter la sexta, pero irán demasiado revolucionados (y consumirán más) en quinta.
En cuanto a la prevención de accidentes está por ver cuantos fulanos se van a partir la crisma por estar más pendientes del cuentakilómetros que de la carretera, porque sólo esta mañana yo ya me he ido al arcén un par de veces por mirar que la aguja no se me fuera de madre.
¿Afán recaudatorio? ¡Qué va, para nada! Cómo podemos ser tan mal pensados con unos políticos tan honestos y bienintencionados. Si aquí lo pone muy clarito.
Está claro que en los días que corren cada vez es más difícil mantener una actitud positiva (que es el objetivo de este blog... ¡Lo juro!). Cualquier persona que pretenda mantenerse mínimamente informado ojeando dos o tres periódicos, al final acabará convertido en un pesimista o, en el mejor de los casos, en un sup3ia (luchando por sobreponerse a su mal rollo).
Un buen amigo me dijo un día que la información genera infelicidad. Es irremisiblemente cierto. Hay quien dirá que lo mejor es pasar de todo y dejarse llevar por las circunstancias. A mi modo de ver, esto tiene un problema: el día que menos te lo esperas, te estampas, por sorpresa, con el muro de la cruda realidad (claro que siempre hay gente con suerte que nunca llega estrellarse). Yo por mi parte prefiero ver venir el muro, por si surge la más mínima oportunidad de esquivarlo...
En cuanto al tema que nos ocupa, sinceramente he llegado a pensar "ojalá me pare la guardia civil a 114 kilómetros por hora":
G.C.: - Buenos días, ¿Sabe a que velocidad iba usted? -
Yo: - Buenas, no sé, quizás un par de kilómetros por encima de 110 -
G.C: - Iba usted a 114 kilómetros por hora, y eso es una infracción… -
Yo: - ¡HAAAALAAAAA! No puede ser que fuera tan pasao’... No, en serio ¿A qué velocidad iba? -
G.C.: - 114…, de verdad –
Yo: - ¿Y me va usted a multar por eso? -
G.C.: - Sip, cien eurillos si tiene usted a bien… -
Yo.: - Sepa usted señor agente, que esta panda de cabrones (jefes suyos y míos) ya me están quitando más de cien pavos mensuales, y me han dejado las pagas extra con síntomas de desnutrición… -
G.C.: - A mi también, pero es que además me van a joder un poquito más si no le multo a usted... –
Yo.: - Mmmm... ¿Y dice que tengo descuento por pronto pago? -