Uno de los mejores inventos de la humanidad es la excusa. Quién no ha escuchado alguna vez eso de "Llego tarde porque había un atasco de mil demonios", "No he traído los deberes, porque se los ha comido mi perro", "iba muy borracho y no me di cuenta de que era tu novia" o aquella en una convención política: "No estaba dormido, estaba reflexionado gravemente sobre los problemas actuales del partido"...
Hoy un nuevo genio nos trae otra excusa para la historia:
Capitan Francesco Schettino, Crucero Costa Concordia