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viernes, 10 de enero de 2020

Balance del 2019

Desde el punto de vista de mi faceta de escritor de blogs ha sido el año más triste de la historia. La verdad es que se veía venir a tenor del decreciente número de entradas año tras año... En fin, es lo que hay. Y el caso es que ha resultado ser un año bastante interesante (como siempre digo, todo lo interesante que puede resultar para la existencia de un tío normal...), pero es que ahora tengo Netflix (Gracias mil Markus, te has cargado mi carrera como escritor :DDD)... Nah! hablando en serio, la culpa no es de Netflix, sólo he cambiado la tele que consumo, que no es mucha, por algo más respetable, menos mierder y sobre todo con menos publicidad.

Pero bueno, aquí estoy otra vez, haciendo un balance algo tardío del año que acabamos de dejar atrás. Como iba diciendo, ha sido uno de eso años que dejan cierto regustillo de satisfacción. Y es que durante el 2019 he alcanzado algunas de mis metas personales, por ejemplo, después de unos años estudiando inglés he conseguido obtener el B2 por la Escuela Oficial de Idiomas. También he tramitado mi Tercer Dan de Aikido (ya son 17 años los que llevo entusiasmado con esta práctica y los últimos 5 dando clase)...

...Pero sin duda, una de las mejores experiencias que he disfrutado durante la mayor parte del 19 ha sido el teletrabajo. Lamentablemente el periodo de un año que se establecía en aquella ya lejana primera convocatoria acabó el día 1 de octubre. En mi caso y en el de los compañeros que me tocan más de cerca, el balance ha sido muy positivo. Objetivamente, hemos recibido informes favorables y el reconocimiento por parte de jefes y gestores de que el trabajo se ha hecho bien. Subjetivamente -y aquí me refiero a mi experiencia personal-, he estado más descansado, mi concentración ha sido mayor y mi rendimiento ha mejorado... Y por lo visto he sido mucho más encantador, porque hace unos días mi hija me soltó "¡Jo papá! a ver si te vuelven a dar pronto el teletrabajo porque ahora estás siempre más cabreado"... Y me temo que razón no le falta. Si algo malo ha tenido el teletrabajo es que volver a la modalidad presencial todos los días de la semana se ha hecho especialmente duro. Levantarse de nuevo todos los días antes de las 6 de la mañana y volver a comer pasadas las 4 de la tarde, es ahora peor que antes. Los días laborables que caían entre los festivos del pasado diciembre han sido especialente horribles. En esas fechas la carga de trabajo es bastante baja ("bastante baja" es un eufemismo para decir que los pocos que estaban estábamos hemos pasado algunas jornadas mirando la pantalla como zombies y manoseándonos las gónadas...) así que algunos días la sensación de estar desperdiciando mi vida ha sido particularmente molesta (menos mal que sigo siendo adicto a los MOOC)... En noviembre salió una nueva convocatoria para el teletrabajo, pero ya veremos como se resuelve. Este tipo de cosas en la Administración suelen complicarse y retorcerse hasta límites ridículos, así que prefiero no hacerme demasiadas ilusiones.

Pese a mi flamante y recién adquirido Nivel Avanzado en el Marco Común Europeo de Referencia, el 2019 no me ha ofrecido grandes oportunidades de mostrar mis destrezas lingüísticas. En lo económico ha sido un año lleno de imprevistos. El más gordo fue en verano, cuando una avería importante nos puso en la tesitura de tener que comprar un coche nuevo. Meses después, horno, vitro y nevera dilapidaron los exiguos ahorros anuales... Así que las vacaciones de la pasada anualidad se han limitado a un par de escapadas por tierras patrias y poco más. Además ciertas circunstacias familiares han limitado nuestra movilidad: mi suegra está bastante pachucha y no podemos alejarnos demasiado, así que lo de salir del país está de momento aparcado.

Me atrevo a decir que, en terminos generales, no ha sido un mal año, aunque las novedades acaecidas distan mucho de haber sido dignas de mención, principal motivo por el que tengo esto tan parado... Además, para hablar de cosas normales sin ser aburrido o cansino hace falta un poco de chispa e interés, y en los últimos tiempos me noto escaso de lo uno y de lo otro. Aunque no desisto, ya iremos viendo.

domingo, 10 de enero de 2016

Enero de 2016

Otra vez vuelvo a estar a un paso de los seis meses sin publicar nada... Hoy, día 10 de enero, hace exactamente cinco años que empecé con una nueva aventura bloguera. Con ésta hacen un total de 137 entradas; debería arrojar un promedio de algo más de 27 entradas anuales, pero lo cierto es que el número de artículos ha ido menguando año a año como mi ánimo por seguir escribiendo. En los últimos tiempos el blog se ha convertido en una mera sucesión de acontecimientos personales que en realidad no interesan a mucha gente. Antes encontraba la chispa para escribir algo personal, de nula trascendencia pero gracioso. Me gustaba empantanarme y opinar sobre determinados temas de actualidad y enzarzarme en debates (hasta cierto punto estériles) con mis escasos (y casi todos amigos) lectores... Con la que tenemos liada en el panorama nacional e internacional y yo no soy capaz de escribir nada digno de mi habitual ingenio y mordacidad... ¿¡Qué demonios me está pasando!? 

Bueno, la respuesta a esa última pregunta la conozco (más o menos): tengo otras guerras abiertas. Por ejemplo, desde hace algunos años suelo dedicar bastante tiempo a clasificar y organizar nuestras fotos familiares. Como soy una persona bastante meticulosa (y obsesiva por momentos) esto supone un considerable trabajo. Cuando las cámaras digitales llegaron a nuestras vidas la tarea de revisar y clasificar cientos fotos se tornó ardua; desde la aparición de los móviles y sus decentes cámaras la cosa se ha convertido en un puñetero infierno... Aquí se alinean un par de factores que merman considerablemente mi tiempo libre disponible: Primero, paradójicamente, como informático, no confío demasiado en esta era digital. Me resisto a tener todos mis recuerdos almacenados en forma de 0's y 1's, por mucho que los tenga quintuplicados en diferentes soportes. El hecho es que se me han jodido más CDs, DVDs y HDs que libros, y me gustaría dejar a mi hija un legado tangible de lo que fuimos. Así pues, tras ordenar y clasificar (y borrar alguna que otra aberración fotográfica), desde hace ya bastante tiempo maqueto uno o más libros -convenientemente comentados- con cientos de instantáneas sobre nuestras vivencias cada año. Segundo, la realización de estos libros tiene un efecto colateral: ni yo soy un buen fotógrafo ni las cámaras de los móviles son suficientemente buenas, así que un buen número de las fotos preseleccionadas para formar parte del imaginario familiar todavía necesitan algunos ajustes en Photoshop, con el tiempo adicional que ello supone...

Otra de las razones por las que sup3ia está bastante parado es que no es el único sitio donde escribo. A veces publico alguna entrada (también menos de lo que quisiera) en otro blog que puse en marcha con algunos compañeros del gremio, ALT+F13, más orientado a nuestra profesión. Además tengo otro proyecto secreto en forma de blog que mantengo un poco más al día; pero es para una personita muy especial y no será revelado hasta dentro de unos cuantos años (si es que todavía seguimos aquí). 

A esto habría que sumarle unos cuantos entretenimientos más. Obviando las casi diez horas que paso fuera de casa por el trabajo, procuro mantenerme bastante ocupado: intento hacer cursos online ocasionalmente o conseguir formación alternativa de alguna otra forma. Este trabajo se acabará antes o después y el mercado laboral me estará esperando con las fauces abiertas para masticarme y luego escupirme. El año que acabamos de dejar atrás también me he convertido en profe de Aikido, lo que me requiere todavía un poco más de dedicación a esta actividad (aunque lo hago encantado)... Y bueno, todavía hay algunas cosas más...

En este escenario sup3ia está un poco relegado en mi lista de prioridades, así que ahora mismo estoy en ese impasse de no saber muy bien que hacer: ¿Doy por terminado este episodio de mi vida virtual o lo dejo seguir corriendo (o más bien reptando cual caracol)?... La verdad es que imagino que a Google no le estorbará demasiado este blog desactualizado en sus servidores, así que por el momento lo dejaré estar. Hoy simplemente me apetecía escribir un poco, y así, si alguno de los habituales se pasa, podrá pensar "¡O'tia, que Fran ha escrito algo!", y darme una palmadita -virtual- en la espalda..., o una colleja -también virtual-... Mañana (o dentro de seis meses) dios dirá...

martes, 8 de enero de 2013

El típico balance ¿positivo? del año que acabó

Hoy es día 8, un poco tarde para balances anuales pensarán los avispados lectores, pero no desde mi punto de vista. Coincidirán conmigo, los que de un modo u otro festejan las pasadas fechas, en que el día de Reyes se antoja más adecuado para cerrar el ciclo anual. ¿Qué mejor día para hacer el añal balance que el día de Sus Majestades? A fin de cuentas son ellos los implacables brazos ejecutores de la justicia divina. Son ellos los que, hasta su día de autos, toman buena nota de quién ha sido bueno y quién ha sido malo. Ellos recompensan y ellos castigan... Bueno, eso, y que hasta hoy no he tenido ni ganas ni tiempo de escribir.

Decir a estas alturas que el año 2012 ha sido un año difícil es una obviedad tal, que merecería que alguien me diera un porrazo en todos los morros. En términos económicos, políticos y sociales ha sido poco menos que un desastre (¿poco menos?). Pero como pretendo, de verdad, parecer positivo en este post, voy a tratar de enfocar el tema desde una perspectiva más cercana y personal.

A nivel personal, y en lo tocante a mi ámbito más próximo, la situación no ha sido, ni mucho menos, la peor. La mayoría de mis familiares, amigos y conocidos más cercanos se mantienen bastante a flote. Algunos tienen incluso grandes perspectivas. Hay, por desgracia, algunas excepciones muy cercanas, pero confío en que ciertas nuevas oportunidades se conviertan, para personas muy queridas, en brillantes expectativas de futuro.

En lo relativo a nosotros, mi núcleo más íntimo y cercano, el 2012 ha sido, por lo menos, laboralmente estable. Cris y yo conservamos nuestros trabajos. Yo he sido ligeramente tocado económicamente, pero por fortuna no nos ha faltado ni comida en la mesa, ni unas breves vacaciones (más modestas que otros años), ni algunos pequeños caprichos.

Otros aspectos, sin embargo, incluso han mejorado más que notablemente. Desde su operación Olga no has vuelto a coger un resfriado serio. A penas has tenido décimas de fiebre por alguna pequeña infección. Escuchar su respiración pausada y tranquila cuando duerme es un auténtico alivio para nosotros. A falta de los resultados de su último estudio del sueño (que le hicieron a principios de diciembre), me atrevería a decir que las apneas han desparecido. Es todo un placer verla corretear arriba y abajo sin que a penas se le agite el aliento...

Parece que, después de todo, los Reyes Magos SÍ que me trajeron algunas de las cosas que les pedí el año pasado...