Siempre se ha dicho que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Estoy completamente de acuerdo y además creo que es aplicable en todos los aspectos. Hoy ojeando una web de curiosidades, me he encontrado con un par de referencias a noticias que ilustran bastante bien esos extremos en lo referente a la faceta intelectual de nuestra especie... En la primera de ellas, aquí, se habla de un tío que intentó bajarse de un avión a 8.000 metros de altura para hablar con Dios. En la otra, aquí, una noticia de ciencia habla de un experimento de física cuántica (que a penas logro entender) en el que han conseguido cambiar eventos del pasado sobre paquetes de fotones... La supervivencia de la especie dependerá de la parte del intelecto que gane la batalla. Yo estoy un poco asustado, porque creo que entiendo mejor al tío que intentó saltar del avión que a los científicos del Instituto de Óptica Cuántica de la Universidad de Viena...
miércoles, 6 de junio de 2012
miércoles, 30 de mayo de 2012
Soy ineficiente
Ahora lo entiendo todo. La actualización del software de nuestros sistemas es una secreta conspiración de los poderes fácticos para poder acusarme de ineficiente y justificar mi despido... Hace como un par de meses, alguien decidió que ya estaba bien de trabajar con el Framework de .NET 2003 y con SQL Server 2000. Estábamos prácticamente en el neolítico en lo que a tecnología de desarrollo se refiere, y nuestro rendimiento se estaba resintiendo por unas herramientas muy precarias, que ya no podían con sus huevos para manejar una aplicación tan sólidamente diseñada (una solución con 50 subproyectos y cientos de componentes y formularios) y una base de datos que sería la envidia de Boyce y Codd (con sus 2000 tablas y sus 11000 procedimientos almacenados nada redundantes)...
Llegó así la nueva era a nuestras vidas: un flamante .NET 2008 y un reluciente SQL Server 2008. Los que decían que a nuestras máquinas -de año 2004- les iba a costar un poco tirar con estas aplicaciones no eran más que unos alarmistas...
Eso no es todo. Nuestros equipos se restauraron a partir de una imagen que alguien montó para los programadores a finales del siglo XX, con toda la mierda que pensaron que podíamos necesitar y a eso le añadieron los nuevos programas. Después, no hace mucho, nos cambiaron los protocolos de subidas a Producción, hecho que casi ha duplicado nuestros tiempos de respuesta...
Total, que ahora hay días que cuando estoy escribiendo código en mi nuevo .NET tengo delays de teclado de uno o dos segundos. El Framework se me queda colgado al menos una vez al día (dependiendo de mi brío en pulsar "guardar" la cantidad de trabajo que perderé). Cada vez que inicio una depuración -en local- de los cambios en un formulario, me toca esperar unos cinco minutos. Cuando descargo la última versión de los proyectos puedo tocarme las narices diez o quince minutos. Y esto lo estoy escribiendo mientras alguien pone en un servidor de pruebas -al que antes podíamos acceder nosotros- las últimas modificaciones de una dll (cosa que pedí hace más de dos horas), y que es paso necesario antes de poder solicitar la subida definitiva a Producción...
Efectivamente, soy ineficiente...
domingo, 27 de mayo de 2012
Buenas intenciones con malos finales
No es una novedad que en muchas ocasiones las buenas intenciones terminan teniendo un final poco agradable (a mi mismo me ha pasado más de una y más de dos veces). Esta vez los protagonistas de la historia son mi mujer, una compañera de aikido y un señor japonés de apellido Hitomi...
Desde hace bastante tiempo he querido comprarme una hakama nueva con mi nombre grabado en japonés. Sin embargo es un gasto que llevo más de un año posponiendo, pues la prenda no es barata y siempre surgen imprevistos, como radiadores de coche, alternadores o facturas exorbitadas de la luz...
El caso es que Cris había dejado caer varias veces que quería regalármela y yo siempre intentaba quitarle la idea de la cabeza. Finalmente, sin saber yo nada, se confabuló con una compañera de aikido para cometer la dulce traición. El pasado miércoles, ella y la niña me acompañaron al dojo; antes de nuestra clase hay una clase infantil y a Olga le encanta meterse en el tatami y hacer un rato el loco en las colchonetas. Antes de empezar los mayores, entró una compañera de armas con una bolsa, cruzó una mirada cómplice con Cris y me dieron la sorpresa delante de unos cuantos amigos aikidokas que ya estaban calentando. Me encantó el regalo: una elegante hakama negra con mi nombre bordado en japonés (no, no ponía capullo ni nada parecido, lo he comprobado en Google Translator). Pero ¡Oh decepción! Cuando me la probé arrastraba una cuarta por el suelo...
Desde entonces estamos enzarzados en un cruce de correos electrónicos con un tal señor Yoshihiro Hitomi de BUDO YA (la tienda de equipamiento de artes marciales donde hemos hecho las compras). El problema viene del hecho de que la hakama está bordada, por lo que no quiere cambiarla. Sin embargo el contratiempo del exceso de tamaño se debe a que por su propia iniciativa y amparado en su experiencia consideró –tras conocer mi estatura y peso- que debía bordar y enviar una talla mayor a la que se le había pedido. Pretendió enseñarme a vestir esa prenda con cuatro fotos enlazadas en uno de sus correos (llevo más de cinco años llevando hakama...) y reforzó su decisión de enviar una talla superior con argumentos tan sólidos como que "Ahora muchos chicos tienen largas piernas" (textualmente). A eso hay que añadir que detecté cierto tono de suficiencia en sus correos; justo lo que necesitaba para calentarme, Así que le respondí (tengo que reconocer que con cierta saña, bien recubierta de cínica educación desde luego).
Al final la cosa ha quedado de la peor forma posible, sobre todo para él. En su último correo, haciendo gala de una "brillante" visión comercial y un desmedido orgullo, me dice que le devuelva la hakama y que me reintegrará su importe... ¿?. La verdad es que no lo entiendo, acepta comerse con patatas la prenda y devolverme el dinero en lugar de mantener la venta y enviarme otra talla, ganando además a un cliente... Tampoco fui tan hiriente, y entiendo que habiendo docenas de tiendas como esa, yo, como cliente, no tengo por qué conformarme si no estoy plenamente satisfecho. Pero parece que los japoneses lo ven de otra manera. Que alguien me lo explique.
El caso es que mañana, después de haberle escrito un nuevo correo, más suave, intentando hacerle entrar en razón (y sin haber recibido respuesta), le devolveré la hakama. Y me jode no creáis. Me jode porque voy a tener que gastarme un dinero adicional en devolverla. Me jode porque la prenda me gusta y es de calidad. Me jode porque no pensaba tener por el momento una nueva hakama y pese a la ilusión inicial de aquel momento, ahora es un quebradero de cabeza. Y me jode porque no soporto tener razón y darme de boca una y otra vez contra la cerrazón y la estrechez de miras.
viernes, 25 de mayo de 2012
¿Quién sobra?
Policías: 154.000
Médicos: 165.967
Bomberos: 19.854
Políticos: 445.588
jueves, 3 de mayo de 2012
Definitivamente "algo" falla en el sistema educativo...
Cuando leo noticias como ésta, repaso el artículo varias veces, de principio a fin y de izquierda a derecha. Miro otras fuentes, busco la trampa y el sensacionalismo..., porque de verdad que me resulta harto difícil creer que puedan estar hablando en serio:
Aconseja echar a una maestra porque sus alumnos de 4 años ya saben sumar, restar y leer
Aconseja echar a una maestra porque sus alumnos de 4 años ya saben sumar, restar y leer
Huelgan más comentarios...
miércoles, 25 de abril de 2012
Mientras tanto en USA...
Me cuesta creer que noticias como esta sean tal y como las cuentan los periódicos. Os dejo aquí el enlace para que saquéis vuestras propias concluisones y/o conjeturas... Pero desde luego, si la noticia se parece mínimamente a la realidad, la foto de la tal Jackie Brucia, debería aparecer en todos los diccionarios al lado de la definición de Hija de Puta... Bueno, y la foto de la altruista y desafortunada empleada también debería aparecer junto a otra definición (en realidad se me ocurren varias), pero no me cebaré con ella, a fin de cuentas ya debe estar bastante jodida... Pero ¿en que narices estaría pensando?
jueves, 19 de abril de 2012
Luces y sombras de una tijera
Esta claro que para el más común de los mortales, el más sencillo de los curritos, el panorama económico actual pinta cada vez peor. El estado del bienestar que tan alegremente hemos construido con dinero de nadie se desmorona, y se desmorona para los de siempre, los que estamos en la base de la pirámide del Industrial Worker, que sigue teniendo hoy la misma vigencia que hace 100 años. Metidos de lleno en una vorágine de recortes y apreturas del cinturón, lo único que podemos hacer es opinar, de forma más o menos incendiaria, sobre todo un abanico de mediadas, tomadas o por tomar, más o menos acertadas.
Hoy están en todos los periódicos las podas en sanidad y el sector farmacéutico y, como con todo, hay cosas que pintan acertadas y cosas que descolocan al más pintado.
Por ejemplo, esta mañana me desperté con la noticia de que el Gobierno pretende acabar con el turismo sanitario. Oyes, pues me parece bien. Hay miles de situaciones en las que el abuso es flagrante: hay casos de extranjeros que se empadronan en España, con el empadronamiento consiguen la tarjeta sanitaria y ésta les da acceso a la tarjeta europea, con la que después se vuelven a sus países para recibir allí la asistencia a cargo de la sanidad española... ¡Menudos huevazos!
Con respecto al copago farmacéutico tengo sentimientos enfrentados, pero al final, prima que somos el segundo país del mundo en consumo de medicamentos y que el año pasado se retiraron en los puntos de recogida 3.700 toneladas de medicamentos caducados (y eso que parece ser que no somos precisamente punteros en la retirada de medicamentos)... Con lo que al final, pagar un 50% (en lugar de un 40%) por las medicinas que compro ocasionalmente no me dolerá en demasía. Un 10% (en vez de gratis) para los jubilados tampoco me parece -en la situación actual- una barbaridad, sobre todo teniendo en cuenta que las pensiones no contributivas seguirán sin pagar un duro y de las otras, las más bajas, no pagarán más de 8 euros al mes.
Además, el Gobierno prevé ahorrar también reduciendo el precio de los medicamentos genéricos y pretende aplicar criterios de eficiencia energética en hospitales y centros sanitarios. También quieren unificar una cartera básica de servicios para que todos los españoles tengan los mismos derechos en todo el territorio nacional... En fin, que hasta aquí la cosa no tiene mal aspecto... Pero (siempre hay un "pero") sigue habiendo cosas que no entiendo. Por ejemplo que el cambio de sexo siga siendo gratuito... Siempre se ha alegado que esta cuestión es vital para la buena salud mental de los individuos afectados y que deben estar abrigados y respaldados por la sociedad y el sistema... vale. Pero entonces ¿Por qué a un chaval con cuatro muelas podridas, al que le huele la boca a perro muerto (lo que es traumático casi seguro), nuestro sistema sanitario no le paga un puto empaste? ¿Por qué a un niño miope como un topo, harto de comerse farolas por no ver tres en un burro (lo que además de traumático es altamente lesivo para la integridad física), nuestra sanidad pública no le compra, como mínimo, las gafas de pasta más cutres del mercado?... Son cosas que no entiendo. No las entendía en tiempos de bonanza y no las entiendo ahora...
domingo, 15 de abril de 2012
¿Estamos dirigidos por psicopatas?
Hace algunas semanas me encontré con esta entrevista en la prensa. Querría haber escrito un cínico y brillante ensayo relacionado con esto, pero con la crisis, he tenido que bajar el sueldo a mi musa y ponerla a media jornada, y la verdad es que no está muy contenta. Así que aquí os dejo el enlace, por si os apetece enzarzaros en un debate esteril pero gratificante...
lunes, 9 de abril de 2012
Fantasmas y brujas
Cualquiera podría decir que esta entrada va sobre Halloween, pero no, va sobre Semana Santa, y a continuación me explico. Para Olga, con sus recién cumplidos tres años, esta es la primera Semana Santa en la que ha sido consciente de que "pasaban cosas extrañas" a su alrededor. Y eso que no hemos hecho nada especial, no hemos ido a ningún sitio -a penas hemos estado un par de días Coria-, y yo he estado otra vez fastidiado –aun lo estoy- con una laringitis que nuevamente me ha dejado fuera de combate (no se que me pasa últimamente, que cada vez que pillo un catarro se me agarra a la laringe y me deja sin voz varios días...). Pero al menos la niña ha visto alguna procesión (no sin cierto recelo) y nos ha regalado alguna de sus perlas (de esas que nos dejan a los padres en evidencia).
Salimos el Viernes Santo a visitar los monumentos de algunas iglesias de Coria (lo que parece ser una tradición). Después de estar en la iglesia del barrio y en la Catedral, nos pareció mejor idea visitar otros monumentos -en jarra y con tapa- y nos fuimos a tomar algo con un primo de Cris, su mujer y su hija -prima de la misma edad que Olga-. Por el camino nos encontramos con una procesión (creo que era la del Santo Entierro). Nos hallábamos esperando a pasos y penitentes en una de las puertas de la muralla. La comitiva venía hacia nosotros por una de las estrechas calles del casco histórico de Coria. Los tambores retronaban cada vez más cerca y Olga se agarraba a mi cuello, más bien disgustada con la percusión. Por fin la convencimos para que se pusiera en primera fila con su prima (que por cierto se mostraba bastante más entusiasmada que nuestra hija). De pronto paran los tambores y justo frente a nosotros se detiene el paso del Santo Sepulcro. Reina un silencio solemne. Entonces la niña señala a los nazarenos de la Cofradía del Cristo de la Salud -que visten capuchas blancas- y grita: "¡mira fantasmas!". Inmediatamente Cris le tapa la boca a la enana, me dedica una media sonrisa y los dos miramos de reojo a nuestro alrededor. Se ven muchas sonrisas y alguna cara ajada de disgusto. Bueno, no pasa nada, son cosas de niños...
El desfile reanuda su marcha aun en silencio y entonces pasan frente a nosotros unos cuantos cofrades del Cristo de los Afligidos, con sus austeras túnicas marrones y una capucha -sin capirote- que les cubre la cabeza y parte del rostro. Olga los mira y exclama sobresaltada: “¡mami son brujas!”...
–"Cris, coge a la niña y vámonos de aquí..."- susurro -"No me gusta como nos está mirando el nazareno de la cruz grande de hierro... Y se acabaron los cuentos donde salga cualquier cosa que no sea una princesita hortera y un pony rosa... "-. Claro que quién puede reprochárselo a la niña, siempre he pensado que ciertas tradiciones y estéticas de estas fechas son, cuanto menos, pelín siniestras.
martes, 27 de marzo de 2012
Una de esas noticias...
Este dispendio es una de esas noticias que nos encanta leer en los tiempos que corren y que le animan a uno el día. Se me ocurren tantos adjetivos cariñosos para esta escoria institucional que si los escribiera, todos los filtros de contenido inapropiado me bloquearían el blog... Señores del congreso, conozco a un par de hábiles aficionados -mi padre entre ellos- que les harían dignos retratos por muchísimo menos, incluso por amor al arte... A estas alturas deberían saber que en esta sociedad de la información ya no es tan fácil que estas noticias pasen inadevertidas. Luego no se sorprendan si los indignados les hacen un pasillo en las puertas de sus casas e incluso si les corren a hostias...
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