jueves, 9 de junio de 2011

Sesudo análisis político

Ya hace casi un mes desde las últimas elecciones municipales y autonómicas. Las cabezas están algo más frías, han quedado atrás los apasionamientos preelectorales y se impone una nueva jornada de reflexión, pero a posteriori... O mejor no, porque a tenor de cómo están las cosas lo mejor es aceptar que nos gobiernan amebas descerebradas y que lo mejor que cabe esperar es que un día se olviden de respirar y, por fin, nos dejen a todos tranquilos.

Después de toda esta agitación política, el brutal varapalo sufrido por el partido socialista y el inesperado -y hasta cierto punto esperanzador- movimiento del 15M, la mayoría de los españoles estamos a la expectativa. Unos más que otros la verdad, porque los extremeños (por hablar de lo que me toca más de cerca) estamos con el alma en vilo por no saber todavía, a estas alturas, quién narices nos va a gobernar los próximos cuatro años. Por un lado están los pperos que están deseando echarle mano al histórico bastión socialista. Por otro lado están los psoistas, a quienes, desde el mismo día de las elecciones, les faltó tiempo para "tender la mano" -viendo que se les escapaba el feudo- al partido clave, Izquierda Unida, al que, por cierto, hasta ese día no habían hecho ni puto caso en estas tierras. Y ahí están ellos, IU, haciéndose los interesantes, con sus consultas democráticas no vinculantes (vamos que preguntarán por saber de que lado se bandea el personal, pero al final harán lo que les de la gana). La verdad es que IU tiene una papeleta cojonuda. Por un lado tienen a la cúpula central rasgándose las vestiduras, porque bajo ningún concepto se puede permitir (por acción o inacción) que entre a gobernar la derecha radical, franquista y maléfica. Por otro lado están los representantes autonómicos que no saben que hacer, porque si apoyan al PSOE incumplen su programa y traicionan a parte de su electorado (e indirectamente a otra mayoría de ciudadanos que han votado un cambio). Y si se abstienen en la investidura, contravienen la tendencia del partido a nivel nacional... En cualquiera de los casos van a decepcionar a unos cuantos de sus votantes, lo que igual les afecta en los próximos comicios... ¡Uf! Lo dicho, menuda papeleta.

He hablado con mucha gente desde las últimas elecciones. Esta vez, la situación ha suscitado más debate del que yo esperaba, y desde luego me he visto gratamente sorprendido al escuchar, por primera vez, a muchos a mí alrededor que no estaban hablando de Formula 1 o de fútbol, sino de política. Lo cierto es que toda esta agitación me ha hecho reflexionar mucho y en cierto modo me siento, también, mucho más responsable políticamente hablando. En mis conversaciones me he encontrado de todo, pero la mayoría de las opiniones se aproximan bastante a la mía en cuanto a quién debería gobernar. Es de sentido común pensar que, si hemos de ser políticamente democráticos y correctos, debe entrar en el gobierno el partido más votado. El PP ha ganado las elecciones con una mayoría simple, lo que por justicia (no sólo para ellos, también para los votantes) debería permitirle gobernar. Lo bueno es que al no tener una mayoría absoluta, todas las decisiones importantes, al final, deberán votarse en la Cámara Autonómica, con lo que deberán legislar con responsabilidad y quedará garantizada la pluralidad (claro que es sólo mi opinión).

De todas formas tampoco me quiero mostrar excesivamente optimista. Todavía esta por ver la que se va a liar cuando empiecen a salir resultados de auditorias en diputaciones y ayuntamientos. La cosa no debe andar muy bien cuando hay políticos que no se han votado ni a si mismos y municipios donde ciertos partidos han sacado menos votos que nombres llevaban en sus listas. Ya veremos si los nuevos gobiernos no se llevan las manos a la cabeza y escapan gritando "¡¿PERO DÓNDE NOS HEMOS METIDO…?!". En cualquier caso, a veces una única frase da una lectura bastante fiel que cuan perdidos y alejados de la realidad están los políticos (o cómo de cínicos pueden llegar a ser). Como cuando el día del derrumbamiento nuestro flamante presidente autonómico (ahora en funciones) dijo eso de "... Pues algo habremos hecho mal...". Sí ¿verdad? Pero ni puñetera idea de qué ¿No?... Hay que joderse.

martes, 31 de mayo de 2011

Españistán

Se que a estas alturas es un tema tan trillado que casi aburre. Es más, ya todo el mundo sabe con más o menos nivel de detalle por qué España está con la mierda el agua al cuello... Bueno, todo el mundo no, todavía existe un reducto de resistencia, formado principalmente por banqueros y políticos, que viven en su país de arcoíris y unicornios, ajenos a la realidad. Pese a que contiene algunas imprecisiones y sesgos, el caso es que con este vídeo he estado riéndome un buen rato. y no he podido resistirme a compartirlo. Algunos quizás ya lo conozcáis.

lunes, 30 de mayo de 2011

El arte de la paz

El pasado sábado 28 de mayo ha tenido lugar en Madrid un magnífico curso de aikido, impartido por el maestro Yasunari Kitaura. En esta ocasión se ha tratado de un curso con fines benéficos, donde la recaudación se destinaba a las víctimas de la reciente catástrofe de Japón. El evento tuvo lugar en las estupendas instalaciones del Centro de Alto Rendimiento de la capital, y como de costumbre Kitaura no decepcionó al gran número de participantes.

En estos días se cumple mi séptimo aniversario en esta práctica marcial. Pese a que en los últimos dos años mi dedicación se ha visto reducida a uno o dos días de entrenamiento a la semana (algunas veces ni siquiera eso), es una actividad que me sigue apasionando y que continúo recomendando como el primer día. Por temporadas, el aikido llega a ser la única actividad física que me permito y que no estoy dispuesto a abandonar. Por no hablar de que, en numerosas ocasiones, un par de horas de práctica me han ayudado a mantener el equilibrio mental en los días en que éste flaqueaba.

Todavía me cruzo con mucha gente que me pregunta: "Eso del aikido ¿Es lo que hace Steven Seagal?...". Después de siete años recorriendo este camino, no puedo evitar que esa pregunta me arranque una sonrisa. A fin de cuentas esas fueron las palabras, casi letra por letra, con las que yo interrogué al que hoy es mi instructor cuando le conocí hace ya bastante tiempo.

Es muy difícil explicar qué es el aikido, porque difiere bastante de muchas otras artes marciales más conocidas y populares. Desde su concepción filosófica, pacífica y no violenta, hasta sus principios físicos y combativos, es un arte complejo. Es algo que hay que probar. Luego, si el primer bocado te engancha, tendrás que armarte de paciencia y tomarte unos pocos años para empezar a tener una ligera idea.

El pasado domingo, en Canal Extremadura TV, se emitió un pequeño documental, dentro del programa Metropolita, en el que podéis echar un primer vistazo a la actividad que desarrollamos... Por cierto, no os confundáis; el programa se compone de cuatro reportajes, nosotros somos los del segundo; el primero va sobre un sex-shop de Badajoz -sé que esto va a traer coñas, seguro-, una opción de ocio tan buena como las otras o incluso mejor, por lo menos que el billar y la ópera (tercer y cuarto reportajes respectivamente) :D.

Actualización, 8 de junio de 2011

Parece ser que Canal Extremadura no tiene un repositorio permanente de videos en su propio sitio, por lo que nuestro reportaje ha dejado de estar disponible en esa web. Afortunadamente lo han subido a YouTube y algún avispado compañero lo ha enlazado en la web de nuestra asociación.

viernes, 27 de mayo de 2011

Dar la vida

He leído en el blog de un amigo un emotivo relato de heroicidad y amor que me ha conmovido y me ha pillado por sorpresa. El hecho es que veo muy poco la televisión y de los periódicos a penas tengo tiempo de ojear las cabeceras, sabía lo del desastre de Lorca por supuesto, y conocía el número de muertos... pero poco más. No tengo Twiter y a penas paso por Facebook. Por fortuna si leo los blogs de unos cuantos amigos y a través de ellos me llegan estas historias humanas.

Ya hace más de dos semanas que sucedió el terremoto de Lorca y haberme enterado tan tarde de esta noticia me ha removido algo por dentro, una especie de pesar, una sensación desagradable de deshumanización, por haber conocido los hechos de forma aséptica y fría, y no haber sabido nada de esta historia de personas hasta hoy. Por eso tengo la necesidad de hacerme eco de este acto de amor, probablemente casi instintivo, de una mujer, Antonia Sánchez Gallego, que, con toda la vida por delante, la regaló, siendo madre protectora, siendo escudo de sus hijos.

sábado, 21 de mayo de 2011

Mi jornada de reflexión

Hoy es jornada de reflexión, así que toca pasar el día reflexionando.

Por la mañana al levantarme, más temprano de lo que hubiera deseado, reflexiono durante unos instantes sobre lo que voy a desayunar. Sábados y domingos son los únicos días de la semana en los que puedo pararme a pensar que me apetece, más allá del café recalentado y las dos galletas de las 6:30am del resto de los días. Café recién hecho, un zumo de naranja recién exprimido y unas tostadas o un tazón de cereales. Son los únicos días que desayuno sentado en casa, con mi mujer y mi hija. En la tele música clásica de La 2 -a la niña la embelesa-, o dibujos en versión original. El ambiente es propicio para reflexionar, así que sigo reflexionando.

Como otras veces, reflexiono sobre mi vida. Salto entre acontecimientos lejanos sin ninguna pretensión cronológica. Me deleito en muchos momentos y lamento algunos. Evalúo ciertas decisiones y sus consecuencias, imagino realidades alternativas y me veo caminando en los pasos de otro yo. Aunque a veces lamento no haber tomado ciertas determinaciones, en general estoy bastante satisfecho con el camino elegido, aunque incluso en esos momentos me asalta el anhelo de otras vidas. Parece que no sólo soy un puto pesimista, al parece también soy un inconformista acomodado.

La verdad es que hoy es un buen día para reflexionar, no hay demasiadas tareas domésticas pendientes: poner una lavadora y hacer la comida, lo que se soluciona llamando al chino (lo de la comida claro, lo otro igual sería discriminación de minorías). La enana hoy no está especialmente belicosa y se está entreteniendo sola, así que incluso podemos sentarnos y hablar un rato mientras la vemos jugar de reojo. Charlamos y reflexionamos sobre nuestros trabajos, Cris parece satisfecha aunque a veces esté algo desbordada. Yo por supuesto me quejo, aunque al final nos dejamos llevar por una ola de conformismo: es trabajo y son dos sueldos, sin grandes alardes, pero suficientes. Aunque me resisto a aceptar que tener trabajo y unos sueldos mediocres sea como una lotería. Por jodidos que sean los tiempos que corren, la lotería es otra cosa, seguro...

En algún otro momento del día, el mundo y la sociedad ocupan mis reflexiones; probablemente después de comer, mientras veo las noticias dormitando en el chaise longue. Mi condición de sup3ia me predispone a ello. Lo que pasa es que, en mi pelea diaria contra el pesimismo, cada vez dedico menos tiempo a estas reflexiones. Intento no comerme demasiado el coco, aunque a veces no puedo evitar pensar que me estoy deshumanizando un poco.

Por la tarde, damos un paseo, la niña necesita corretear y trepar unas cuantas veces por los columpios. Con suerte se cansará lo suficiente como para regalarnos una noche de cierta tranquilidad. Mientras ella juega, Cris y yo nos alternamos para merodear cerca, y ocasionalmente nos sentamos un par de minutos en algún banco cercano para hablar –sin dejar de mirar de reojo-. A ratos observo a los niños y, sobre todo, a sus padres. Ellos me dan más motivos para reflexionar y sacar conclusiones sobre el futuro y las batallas que tendrá que librar mi hija. Aunque por el momento la batalla sólo es un niño de cuatro años que se cuela para subir al tobogán empujando a una niña de dos, mientras su madre mira la escena indolente... ¿Cómo le explicas a una niña de dos años que debe guardar su turno, pero que puede pegarle un codazo en estomago al puñetero niño si intenta colarse?... Es complicado, por ahora sólo puedo retener a mi hija si intenta subir las escaleras cuando no le toca, y agarrar al niño, con más cortesía de la que me apetece, para que la deje pasar; exponiéndome, por supuesto, a cualquier pendencia con otros progenitores. Hoy es una señora menuda y apática a la que le da igual ocho que ochenta, pero mañana puede ser un morlaco para quien su niño tiene derecho a comportarse como un pequeño déspota... Y no es que me preocupe en exceso el enfrentamiento, pero no es plato de buen gusto...

Por cierto, mañana hay elecciones autonómicas y municipales. Son las doce menos cuarto y no tengo ni pajolera idea de lo que votaré. Llevo días leyendo sobre las repercusiones del voto en blanco, el voto nulo o la abstención y todavía estoy más confuso. El voto en blanco beneficia a los partidos mayoritarios (por la dichosa ley d’Hont). El voto nulo no vale para nada, porque nadie va a captar la indirecta si yo voto a Frodo el Hobbit. A fin de cuentas, el voto nulo sólo lo verán en la mesa electoral, y luego sólo seré un torpe más que se lió con las papeletas o un graciosillo irresponsable sin sentido democrático. En cuanto a la abstención, probablemente las estadísticas dirán que actué por desinterés, que me habrá surgido una emergencia o nuevamente seré un irresponsable sin compromiso político. A la hora de la verdad los politicastros interpretarán mi voto como les plazca. Cualquiera de ellos apartará pronto de la cabeza la idea de que un alto porcentaje de votos nulos o en blanco, o una alta abstención es un mensaje inequívoco de que nos tienen hasta los cojones, y por supuesto no harán nada al respecto... ¡Ah claro! Siempre me quedará la posibilidad de votar a un partido minoritario..., que probablemente acabará aliándose con uno de los grandes que no pueda gobernar con mayoría absoluta, acatando casi a pies juntillas las directrices del que le deje unas cuantas migajas en forma de escaño o concejalía (manda huevos que ésta sea mi mejor y más probable alternativa ¬_¬U)... Hoy por lo menos, no he reflexionado mucho sobre eso. Menuda papeleta.

viernes, 20 de mayo de 2011

La que pudimos liar

Acabamos de llegar de la compra, Cris y Olga suben un momento a casa de una vecina -Olga quiere ver al gato- mientras yo paro en casa a soltar las bolsas y a preparar el baño de la enana. Entro en casa, suelto las llaves, dejo la compra en la cocina y lleno la bañera.

A los diez minutos escucho a la niña alborotar en la escalera y voy a abrir la puerta. Allí está, en el portal, correteando y pegando voces (lleva unos días que le ha dado por gritar todo el rato...). Cris se ha parado a hablar con los vecinos de enfrente, la chica ha tenido un accidente y va en silla de ruedas; yo salgo para interesarme... Y entonces la mocosa entra corriendo en casa y cierra la puerta de un portazo (otra de sus modas últimamente)... Cris y yo nos miramos con los ojos como platos y nos palpamos los bolsillos...

- ¿Tienes llave? -
- No, ¿y tú? -
- No...

Empiezan los nervios...

- Fran, salta por el patio del vecino y... -
- ¿Cómo?, tenemos la casa fortificada, está todo cerrado y hay barrotes en todas las ventanas. -
- Cogemos la copia de las llaves que hay en el coche... –
- ¡Es que las llaves del coche están dentro de casa...! –

En ese momento Cris es una madre histérica y yo un padre al que no le llega la camisa al cuello...

- ¡Pues que nos abra un vecino la puerta del garaje y si hace falta rompo una ventanilla del coche! -
- Es que de todas formas no vamos a poder abrir, he dejado la llave puesta por dentro en la cerradura... –
- ¡Pues te juro que tiro la puerta abajo...! -
- *glubs* ...-

Mientras los vecinos nos miran con cara de circunstancias, nosotros intentamos analizar las situación con frialdad; la verdad es que no pinta demasiado bien: Allí estamos, en la puerta de la calle, sin llave de casa. La copia más cercana en el coche, del que tampoco tenemos llave. La segunda copia más cercana a 90 kilómetros, en casa de mis padres. Y nuestra hija de dos años, que dos días antes casi no llegaba a la manilla y que tras varios intentos ni siquiera era capaz de abrir la puerta, encerrada sola en casa... Entonces, mientras una gota de sudor frío me recorre la espalda, escucho un "clic" y una cara adornada con una sonrisa pícara aparece por una rendija, mientras un cuerpo menudo casi parece colgado de un bracito agarrado al tirador de la puerta. La que pudimos liar...

jueves, 28 de abril de 2011

El Follonero

Un buen día, a principios de abril, a primerísima hora de la mañana, recibimos un correo del jefe de servicio, en un correctísimo lenguaje no sexista lleno de arrobas. Se nos pedía desde instancias superiores que permaneciéramos en nuestros puestos a partir de cierta hora, porque una televisión local iba a venir a realizar una grabación (por enésima vez). El Servicio de Informática es especialmente proclive a ser objetivo de estas filmaciones, y ello debe ser porque como estamos más apiñados que en ningún otro sitio, colocan la cámara en la puerta y, con el ángulo adecuado, pillan a mogollón de gente que además ofrece buenas secuencias de trabajadores abnegados y ojos enrojecidos.

Como fuera que aquel día me pilló de especial mala leche, mi primera reacción del momento estuvo plagada de vilipendios y exabruptos que no citaré textualmente, para que no se me acuse de utilizar de forma desmedida tan duro (aunque estimable) recurso literario. En un lenguaje algo más moña y políticamente correcto fue algo así: "Después de haber sido penalizado en mi estipendio y de haber soportando inicuas tropelías, no me sale de la hombría que me exhiban otra vez como a un prostituido cuadrumano…" -y el que quiera que lo traduzca-. El caso es que probablemente hubiera bastado con una afirmación un poco más moderada, un simple "tengo derecho a que no me graben" habría bastado, pero como digo, ese fue un día un poco malo, y lo primero que me paso por la cabeza, así como lo primero que seguramente anuncié a mis compañeros de mesa sin pensarlo demasiado, fue digno del Bruce Willis más chungo de La Jungla. El caso es que me propuse desaparecer con cualquier excusa. Luego resultó que me surgió una reunión en otro servicio y que la tele ni siquiera subió a nuestra sala, cosa que después de todo, no hubiera estado tan mal.

Resulta que al final no fue un canal local de televisión el que se estuvo paseando por las oficinas, sino el programa del polémico y afamado Follonero. La verdad es que habría estado bien que se hubieran pasado por en Servicio de Informática. Así hubiera podido sacar en la tele el estado de hacinamiento en el que trabajamos, o las deficientes vías de evacuación. El adorable y cabroncete Jordi Ébole podría haber inhalado unas bocanadas de este aire cargado y apestoso que respiramos a menudo, y le habríamos ofrecido gustosos un primer plano de un pequeño termómetro que tenemos sobre la mesa, donde a eso de la una y media se veían unos refrescantes 28ºC...

Claro que lo más probable es que haga otro de esos programas que tanta fama le han dado, donde ofrecerá los cortes adecuados, acompañados de ingeniosos comentarios, para poner a caer de un burro a los empleados públicos, justificar que nos hayan bajado el sueldo porque nos lo merecemos (sugiriendo que, si es posible, nos lo bajen un poco más) y aportar su mediático granito de arena a la ya de por sí deteriorada imagen de las Administraciones. Lo gracioso es que lo hará con toda la justificación y razón del mundo a juzgar por el comportamiento de muchos de los trabajadores de esta santa casa.

Estando yo de reunión, pude ver y escuchar a un buen montón de personajes corriendo en tropel por los pasillos: "Ha venido el Follonero vamos a verlo...", "A ver si nos saca...", "Corre, corre, vamos a ver si lo pillamos...". Como si hubiera vendido a vernos una estrella de rock y ellos fueran gruppies descontroladas. Más tarde, a la hora de salir, junto a las máquinas de control horario donde fichamos, otro comentaba entusiasmado cómo el bueno de Jordi había entrado por sorpresa en su Servicio, saludando amistosamente antes de que las cámaras entrarán a saco para pillar a alguno con el culo al aire... Parecía que acababa de darle un beso a Hannah Montana... Pero a ver tontazos ¿No veis que ha venido a poneros a caldo? ¡Por Dios mostrad un poco de dignidad! Lamentablemente esto no viene si no a demostrar, una vez más, que tenemos lo que nos merecemos. Amantes del famoseo. De los de hay que asomar la geta en la tele aunque sea para que te la partan y en definitiva, de nuevo, el pan y el circo.

No he visto el reportaje (creo que se emite este viernes), pero me temo que no voy a equivocarme demasiado a tenor del enlace con la premier de los próximos reportajes de Jordi Ébole.

jueves, 14 de abril de 2011

Metáforas "afortunadas"

Al final este hombre va a terminar dándome hasta pena. Pase lo del pleno empleo, pase lo de la Champion League de la economía y pase, incluso, lo de los brotes verdes..., porque se puede ser de género tonto e incluso tener un mal día, pero esto ya es mala suerte. Algún asesor debería estar ya poniendo al día la cartilla del paro o colgado de las pelotas en algún cuarto oscuro de la Moncloa... Estas cosas suceden por no revisar las efemérides del día antes de abrir la puñetera boca...

miércoles, 13 de abril de 2011

Desayunando en el bar

Son las nueve y media de la mañana. Ahí en frente un par de tipos hablan de su último partido de frontenis. Ese otro canturrea distraído los últimos éxitos de los 40 mientras está a lo suyo. A unos pocos metros un corrillo comenta el último partido de fútbol y esos tres de allí discuten acaloradamente sobre Formula 1. Detrás de mi uno cuenta divertidas anécdotas que a todos entusiasman entre carcajadas, y un poco más allá hay unos tíos que hablan de sus cosas como si estuvieran solos. Ahí llega un habitual, silbando y hablando a voces desde la puerta. Y por supuesto no podía faltar el orondo y desenfadado cuponero, que se obstina en hacernos millonarios, al menos una vez por semana... El murmullo es habitual, el bullicio frecuente, como corresponde a cualquier bar que se precie, lleno de parroquianos y contertulios, frente a cafés, infusiones, carajillos y algún que otro sol y sombra... El problema es que esto no es un bar, yo no estoy tomando un café tempranero, y ellos tampoco. Este es el lugar donde trabajo y yo estoy frente a la pantalla del ordenador intentando escuchar mis propios pensamientos. Además es un poco temprano y aún no me apetece ponerme los auriculares a toda pastilla...

Mucha gente trabajando apiñada, una falta generalizada de educación y empatía, y la desidia de unos jefes que antaño paseaban ocasionalmente por el departamento, dejando a su paso un rastro de silencio moderado y conversaciones sosegadas, pero que hoy se aíslan en sus despachos, dejando a la anarquía campar a sus anchas... Supongo que estos son los motivos por los que muchas veces me llama mi mujer y me pregunta:-"¿Qué haces? ¿Desayunando en el bar?"-.

lunes, 11 de abril de 2011

El Manhattan del Mediterráneo

Gracias al inesperado mecenazgo de unos amigos, la última semana de marzo hemos podido disfrutar de unas precoces vacaciones en la Costa Blanca. Una llamada y una propuesta:-“¿Os queréis ir una semana a Benidorm? Nos ha tocado una estancia de una semana con pensión completa y no podemos ir…”. Miré a Cris con una sonrisa de oreja a oreja. Hicimos las convenientes gestiones en el trabajo y un par de días después aceptamos el regalo.

El domingo 27 de marzo, cargamos el coche y nos metimos para el cuerpo 750 kilómetros. Tras algo menos de 10 horas de viaje, con varias paradas para comer o para que la enana se desfogase, y apurando al máximo el deposito de gasoil y los dichosos 110 Km/h, llegamos a Benidorm (GPS mediante).

Lo cierto es que Benidorm me sorprendió gratamente. Toda vez que yo esperaba encontrarme con otra ciudad de playa feúcha y algo sucia, resulta que llegamos a una pequeña Manhattan en la costa de Levante. Flanqueada por sierras y montañas, presenta una atractiva silueta urbana de rascacielos, y un bonito perfil costero. Así mismo posee amplios paseos, avenidas y bonitos miradores. 

Panorámica de la costa desde un magnífico mirador
Los que la conocen de otros tiempos, dicen que ha perdido mucho de su antiguo esplendor, que la marcha ya no es lo que era y que la ciudad ha sido tomada por la tercera edad. La verdad es que no puedo emitir juicios al respecto. No había ido nunca a Benidorm y para ser sinceros, cuando vas en familia, con una niña pequeña, y a las diez tienes que estar en la habitación del hotel, viendo la tele con el volumen bajito para no despertarla, la marcha es lo de menos. Sí que es cierto que cuando entrábamos en el comedor del hotel, la media de edad bajaba radicalmente; sobre todo los primeros días. Pero luego llegaron algunas parejas más jóvenes, algunas incluso con niños. Tampoco andaba escaso el hotel de extranjeros, sobre todo alemanes e ingleses, algunos de ellos relativamente jóvenes también. Había un grupo de estos últimos, en torno a los treinta y muchos o cuarenta y pocos, barrigones, con pinta de hooligans y pulseritas naranjas –todo incluido- que desayunaban con vino y empezaban a clavarse cubatas a las diez y media de la mañana. Un día por la noche vi a uno de ellos dando tumbos por el salón, con la mirada vidriosa y haciendo unas eses que parecían ochos. Fue una de esas situaciones en las se te pasa por la cabeza que puede haber follón, pero decides quedarte un poco más a ver que pasa. El tío cogió un cigarrillo de liar que le dio un compatriota, y sin decir esta boca es mía, se fue con sus eses por donde había venido, en dirección al recinto de la piscina, donde se permitía fumar.

El general y salvo algún problema con la climatización de la habitación, la estancia en el hotel Agua Azul ha sido agradable. El personal del servicio ha sido muy atento, especialmente con la niña, que se ha venido a casa empachada de mimos y carantoñas, tanto de los empleados como de las docenas de improvisados y anónimos abuelos. El buffet, en desayuno, comida y cena, era bastante respetable y variado; y las instalaciones limpias y confortables.

Por lo demás, la semana nos ha servido para descansar y desconectar un poco de la rutina. Es triste decir que a finales de marzo ya necesites unas vacaciones, pero lo cierto es que nos han venido muy bien. Hemos tenido bastante buen tiempo, aunque no lo suficientemente caluroso como para pasarnos el día en la piscina o en la playa. Sin embargo si hemos ido un par de tardes a caminar, a jugar con la arena y a tontear un poco con las olas en la orilla. Yo incluso me di un breve y nostálgico baño uno de los días. Echaba de menos bañarme en el Mediterráneo y lo cierto es que, después de la experiencia, me atrevería a decir que es mucho más osado bañarse en algunas piscinas naturales del Jerte o la Vera en pleno mes de agosto.

Aunque Aqualandia y Terra Mítica, aun estaban cerrados, si que visitamos sus zoológicos temáticos: Mundo Mar y Terra Natura. Cientos de animales -en ocasiones sin ningún tipo de barrera física- organizados en recintos que recrean sus zonas geográficas y entornos, y espectáculos de leones marinos y delfines, hicieron las delicias de la niña... Bueno y las nuestras (¬_¬U. Porque lo cierto es que yo flipé con los delfines y los grandes felinos, y me volví loco haciendo fotos... Ambos parques están fantásticamente habilitados para recorrerlos con niños pequeños y sillitas. Ofrecen estupendos paseos ambientados con música y sonidos de la naturaleza y además, como estamos en temporada baja, los recorridos y espectáculos no estaban nada saturados. En ocasiones caminábamos los tres solos, perdidos entre vegetación y animales, lo que era una sensación muy grata.

Una llama con un serio problema dental...
Con estas visitas y con la anterior a la Reserva del Castillo de las Guardas, casi podríamos bautizar el mes de marzo como nuestro particular mes de la biosfera y la diversidad animal. Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que en un mes, he visto más bichos vivos que en toda mi vida, y lo cierto es que me ha encantado.

Otra vez los emús. Definitivamente no me gusta un pelo como me miran estos bichos...
Vamos, que al final la semana se ha hecho corta. Tanto la enana como sus padres han disfrutado de lo lindo. Sin obviar algún sustillo –Olga parece haberle cogido el gusto a aterrizar de cabeza desde la cama cada vez que vamos a un hotel, y no hemos podido renunciar a la tradicional visita al centro de salud de turno-, el balance ha sido muy positivo y hago público desde aquí mi agradecimiento a nuestros benefactores.

Olga jugando al escondite con un cachorro de tigre.